La cerveza en la prevención de las enfermedades hepáticas
El hígado es sin duda alguna, uno de los órganos de mayor importancia del cuerpo humano, ya que éste lleva a cabo labores de características vitales para su correcto funcionamiento y desarrollo. Y es que el hígado es responsable de realizar más de 500 funciones, las cuales involucran actividades circulatorias, secretoras, metabólicas, y protectoras, que van desde la producción de bilis, depuración de la sangre, hasta el fortalecimiento del sistema inmune. Malos hábitos alimenticios, sedentarismo o consumo excesivo del alcohol, pueden traer consecuencias negativas para la salud y afectar el buen funcionamiento del hígado. Por ello, y en el marco del Día internacional de la Salud Hepática, debe reiterarse la fundamental participación del hígado en la vida diaria de las personas, promoviendo ampliamente su cuidado.
El consumo moderado de cerveza como complemento de una dieta balanceada, puede contribuir a un correcto desempeño del hígado y a la prevención de enfermedades hepáticas. Los denominados flavonoides (compuestos fenólicos distribuidos en una gran variedad de frutas y verduras), presentes en la cerveza, son, según un estudio llevado a cabo por el Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad de León y el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Granada, protectores naturales de las células hepáticas, que fungen como agentes anti-oxidativos y anti-inflamatorios, convirtiéndose así, en compuestos preventivos de enfermedades que pueden afectar al hígado, como la cirrosis y la hepatitis.
Asimismo, los flavonoides presentes en la cerveza, son capaces de reducir el colesterol “malo” (LDL), según un estudio de la Facultad de Medicina de Valencia. Esto, debido a que contienen en abundancia ácidos aminados que estimulan la función protectora del hígado capaz de frenar y transformar sustancias tóxicas. Del mismo modo, el lúpulo, ingrediente natural de la cerveza, estimula el hígado y la vesícula biliar para que eliminen el colesterol malo. La levadura de la cerveza también tiene efectos positivos sobre las funciones del hígado. Por sus componentes como selenio, colina y metionina, glutatión y complejo B, es un excelente estimulante hepático por sus funciones desintoxicantes.
Así pues, la cerveza en un consumo moderado, tanto en sus versiones alcohólicas como no-alcohólicas, contribuye positivamente a la protección del hígado, así como a la preservación y promoción de su buen funcionamiento.


