Personas con más de diez años de vivir con diabetes pueden desarrollar problemas visuales severos
En México, alrededor de 10 millones de personas sufren de diabetes, de las cuales, más del 80 por ciento de quienes la padecen, por más de diez años, tendrán posibilidades de desarrollar problemas visuales severos con riesgo elevado a quedar ciegos sino llevan a cabo los cuidados respectivos debido a que ocho de cada 10 personas con más de una década viviendo con la enfermedad presentan ya algún tipo de daño en los vasos sanguíneos de la retina.
Al respecto, Eduardo Corzo Buenrostro, director general del, Centro de Oftalmología Diabética (Codiabet), explicó que “hasta hace algunos años, la diabetes era casi sinónimo de ceguera total e irreversible a causa de la retinopatía diabética y el glaucoma, hoy con los avances médicos y la prevención podemos evitar la ceguera de estos pacientes”
El experto indicó que el ojo diabético puede presentar tres principales problemas: catarata, glaucoma y enfermedad de la retina, las cuales habitualmente van apareciendo de manera silenciosa, pero si son diagnosticadas y tratadas oportunamente es posible evitar el desarrollo de ceguera.
Las cataratas son una causa bastante común de mala visión, particularmente en las personas de la tercera edad, pero su tratamiento es relativamente fácil por lo que vale la pena realizarlo y mejorar su calidad de vida.
Una catarata es una opacidad del lente natural interno del ojo (cristalino). Esta opacidad es progresiva hasta que nubla por completo la vista del paciente imposibilitándolo para realizar labores cotidianas.
El también oftalmólogo indicó que “la cirugía es la única manera en que el oftalmólogo puede eliminar una catarata y es un procedimiento que tiene una gran probabilidad de éxito, más de 90 por ciento de los casos logran una mejoría visual notable”.
Añadió que otra de las enfermedades silenciosas que afectan a los pacientes con diabetes es el glaucoma, enfermedad ocular caracterizada por daño en el nervio óptico, acompañada de pérdida progresiva de la visión periférica (visión de reojo) y que puede presentarse con o sin la elevación de la presión intraocular, pero que es suficiente para producir daño irreversible del nervio óptico.
“El glaucoma puede afectar a cualquiera pero hay personas que corren mayor riesgo, como son: aquellas con familiares que padecen glaucoma, las que padecen miopía o inflamaciones del ojo, presión arterial alta o diabetes y aquellas que hayan sufrido golpes o hayan sido sometidos a una cirugía intraocular complicada” resaltó el médico.
Además agregó que “para obtener un diagnóstico confiable el paciente debe acudir con un médico oftalmólogo quien le realizará una serie de exámenes que comprenden la medición de la presión intraocular, la revisión de las zonas donde se reabsorbe el líquido interno producido por el ojo, el aspecto del nervio óptico y un estudio de campo visual, para determinar así, el tipo de glaucoma que se padece”.
La diabetes lesiona los vasos sanguíneos de la retina y puede ocasionar que estos sufran fugas o que crezcan de una manera anómala, provocando imágenes borrosas o distorsionadas de las imágenes que la retina envía al cerebro. La enfermedad de la retina o mejor conocida como retinopatía diabética es una complicación de la diabetes, causada por el deterioro de los vasos sanguíneos que irrigan la retina.
El riesgo de desarrollar retinopatía diabética aumenta entre más tiempo se tenga de padecer la diabetes.
Para finalizar, Corzo afirmó “todas las personas con diabetes deben acudir con el oftalmólogo desde el momento del diagnóstico de diabetes y posteriormente cada seis meses para hacerse una revisión especializada de los ojos. De esa manera prevenimos oportunamente un problema de salud visual que nos afectaría en nuestra calidad de vida”.
