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¡El asombrarnos nos da vida!

Cada día estamos más alejados de
nuestros cinco sentidos y esto es algo  desafortunado,
ya que no nos damos cuenta y nos alejamos de gozar las pequeñas grandes cosas
de la vida.

El asombro da justo eso: Vida.
Estrenar de nuevo el mundo a través de los sentidos puede ser muy emocionante.
Lo mismo el ver una mariposa que el sabor de un chocolate, o  sentir el calor de sol. ¡Qué maravilla! Y más
aún si lo expresas y lo compartes.

¿En qué momento los adultos
perdemos esta capacidad de gozo y felicidad? Es como si el mundo nos
garantizara que estaremos aquí por siempre.

En Fundación Dove® para la
Autoestima consideramos que la vida tiene su valor cuando estamos en contacto
con nosotros mismos y compartimos con los demás lo que nos mueve, lo que nos
duele y lo que nos toca%u2026. Por ello, te sugerimos hacer una reflexión por unos
minutos y responder las siguientes preguntas:

¿Qué desayuné hoy? ¿Probé algo
distinto? ¿Tuve contacto físico con alguien? ¿Qué sentí? ¿Qué vi? ¿Escuché algo
que me hizo sentir diferente?

Probablemente te cueste trabajo,
pues la mayoría vivimos la vida en automático, sin tomar en cuenta que en lo
ordinario está lo extraordinario. La vida está en momentos como sentir el agua
cálida sobre tu espalda, en esa sensación de limpieza que te da el lavarte los
dientes, en asomarte por la ventana y ver que hay sol%u2026

Piensa que la vida pasa como lo
hace el mar, no se detiene. Lleva consigo una fuerza abrumadora, viene tan
rápido y sigue su curso. Si no nos damos cuenta de esto, se nos va y cada día
perdemos más la relación con nuestros sentidos y con el privilegio de
asombrarnos. Somos nosotros los que fabricamos el asombro y los que originamos
el diálogo entre aquello que nos asombra y la sensación que nos genera.

Para empezar a captar como funciona
la capacidad de asombro, intenta hacerte cosquillas. ¿Te da risa? ¿Verdad que
no? No podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos porque sabemos previamente
dónde vamos a hacernos cosquillas. Sin factor sorpresa o deseo, nuestro cerebro
anticipa y anula. El asombro se pierde definitivamente. Sin embargo, si alguien
nos dice que nos hará cosquillas pero no nos dice dónde, sólo con pensarlo nos
dará risa e incluso podríamos tener un ataque de alegría.

Lo que necesitamos es ejercitar
nuestras neuronas, estirarlas, sorprenderlas, sacarlas de su rutina y
presentarles novedades inesperadas y divertidas a través de las emociones, del
olfato, la vista, el tacto, el gusto y el oído.

Al leer esto, es probable que
pienses: Yo leo, trabajo, hago ejercicio y mil cosas más durante el día, así
que mi mente debe estar muy estimulada. Pero la realidad es que la vida de la
mayoría de las personas se lleva a cabo dentro de una serie de rutinas%u2026

Piensa en tu día o semana promedio.
¿Qué tan diferente es tu rutina de la mañana, tu ruta hacia el trabajo, la hora
en la que comes o regresas a la casa? ¿El tiempo que pasas en tu coche, los
programas que ves en televisión?

Las actividades rutinarias son
inconscientes, hacen que el cerebro funcione en piloto automático; requieren un
mínimo de energía y las experiencias se vuelven repetitivas. Esto acaba por
anular el asombro.

En
Fundación Dove® para la Autoestima te proponemos hacer los siguientes
ejercicios que buscar ayudar a que estés más en contacto con tus cinco
sentidos:

1. Al bañarte cierra tus ojos por
dos minutos.

Utiliza el tacto, con el jabón
siente tu cuerpo y la delicia de sentir el agua sobre éste. Nota la
temperatura, procura estar presente y disfruta el momento.

2. Lávate los dientes y tómate más
tiempo de lo acostumbrado. Si puedes usa enjuague bucal.

Aquí no
solo estarás utilizando el sentido del gusto sino también el del tacto. Si
estás consciente sentirás las cerdas del cepillo en tus dientes y en tu lengua.
El enjuague bucal  puede ser %u201Cla cereza
del pastel%u201D  que te dejará con un aliento
rico y refrescante.

 

3.
Péinate, maquíllate, o rasúrate en silencio.

Estas rutinas que hacemos de manera
muy automatizada nos impiden sentir todas las increíbles sensaciones que cada
una de estas actividades te dan.

4. Lee  o canta en voz alta.

Al hacerlo se activan distintos
circuitos a los que usas para leer en silencio. Al cantar haces una conexión
contigo muy especial.

5. Cambia tus rutas en el coche o
en el transporte que utilices.

Podrás mirar nuevas cosas, pon
atención y observa lo que ves. Trata de no poner música sino de solamente
observar todo aquello que sucede a tu alrededor. ¡Te puedes sorprender haciendo
esto!

6. Cambia tu rutina diaria.

Experimenta lo inesperado. Usa las
escaleras en lugar del elevador. Sal al campo, camínalo, huélelo. Camina
descalzo en tu casa o si puedes mejor en el pasto. ¡Conéctate con la tierra!

7. Aprende algo nuevo.

Cualquier cosa suma. Puedes
aprender fotografía, cocina, yoga, estudiar un nuevo idioma.  Esto te dará una sensación de logro y de
satisfacción personal.

¿Por qué no abrir la mente y probar
estos ejercicios que permitirán que surja esta capacidad de sentir, de
refrescarnos de vida y sobre todo de maravillarnos acerca de lo grande que es
nuestro cuerpo?

Como dice la canción de John Lennon:
%u201CNo olvides que la vida es lo que te pasa mientras estas ocupado haciendo otros
planes%u201D.

Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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