Cada año el IMSS realiza más de 31 mil cirugías laparoscópicas para extraer vesícula biliar.

La colecistectomía laparoscópica, conocida como cirugía de mínima invasión para extraer la vesícula biliar, es una opción quirúrgica que evita las incisiones amplias de una cirugía abierta. En el último año, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) practicó a nivel nacional 31 mil 432 procedimientos de este tipo.

 

El doctor José Manuel Sainz González, cirujano adscrito al Hospital General Regional (HGR) número 1 %u201CDr. Carlos Mac Gregor Sánchez Navarro%u201D, explicó que  la proporción de pacientes que requieren esta cirugía es de 4 mujeres por un varón, casi todos mayores de 40 años, afectados por la presencia de cálculos biliares (pequeñas piedras compuestas principalmente de colesterol, sales biliares y lecitina).

 

Estos cálculos, explicó, provocan la obstrucción de la salida de la bilis (líquido amargo producido por el hígado, almacenado en la vesícula biliar y que colabora en la digestión), lo que deriva en inflamación de la vesícula, que causa dolor abdominal agudo, vómito y ocasionalmente fiebre.

 

El especialista recordó que la vesícula sólo es un órgano de almacenamiento, por lo cual puede extraerse sin consecuencia para el paciente, el cual continúa su vida normal.

 

Las molestias que inicialmente presenta el paciente son: dolor en la región superior derecha del abdomen que posteriormente se irradia hacia la espalda o el hombro derecho. Dijo que para el diagnóstico se practica el ultrasonido, el cual ayuda a visualizar el órgano y la pared de la vesícula, lo cual determina el estado agudo del padecimiento.

 

Cuando la pared de la vesícula es mayor a 2 o 3 milímetros de grosor es un cuadro agudo, el cual requiere manejo quirúrgico urgente. Cuando dicha pared no supera estas dimensiones, médicamente el problema es considerado crónico, no causa molestias, por lo que se recurre a una operación programada.

 

El cirujano del Seguro Social explicó que la colecistectomía laparoscópica consiste en introducir por el ombligo un tubo delgado, por donde pasa una cámara especial para que el cirujano pueda ver los órganos internos del paciente en una pantalla de televisión, practicando además otros tres pequeños orificios por donde se introducen instrumentos para efectuar la cirugía.

 

Sainz González precisó que las ventajas de esta cirugía representan un gran ahorro para la institución y para el paciente, ya que es una operación ambulatoria, es decir, el derechohabiente es dado de alta el mismo día de la operación, presenta menos dolor post operatorio y mejor estética, pues los orificios por donde se introduce el instrumental médico son menores a un centímetro.

 

Finalmente, dijo que los cuidados que debe tener el  paciente son: caminar, bañarse al día siguiente de la cirugía y evitar cargar objetos pesados. Los pacientes generalmente son capaces de regresar a sus actividades normales después  de una semana de la intervención quirúrgica.

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