Inicio / Internacional / Despùes del nacimiento, los mùsculos ya no se regeneran

Despùes del nacimiento, los mùsculos ya no se regeneran

El 80 por
ciento de su peso seco son proteínas, lo que significa que un adulto de 70
kilos tiene de 35 a
40 kilos de músculo y, de ellos, 32 son sólo de proteína

La división y diferenciación del músculo esquelético terminan
al momento de nacer, situación grave porque implica que %u201Cno habrá más%u201D y que estos
órganos, si son dañados a lo largo de la vida, se perderán para siempre, señaló
Alicia Ortega
Aguilar, integrante del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Medicina (FM)
de la UNAM.

Cuando hay nacimientos prematuros o embarazos de madres
desnutridas, podría no concluirse esa diferenciación; entonces no habría
suficientes estructuras, llamadas túbulos transversos, que den de %u201Ccomer%u201D a
esos músculos.

Se piensa que después del parto, con alimento y
sobrealimento se puede conseguir masa muscular; sin embargo, la glucosa va
hacia el tejido adiposo y no al músculo, acotó la especialista.

Por más que se quiera entrenar o hipertrofiar (aumentar
el tamaño de las células), hay pocas posibilidades. Incluso, refirió, existe un
dicho que establece %u201Chijos prematuros o de madres desnutridas son los obesos
del futuro%u201D, dijo.

En la
conferencia El
ejercicio induce el estrés oxidante.
Regulación por redox de la contracción/relajación muscular
, señaló que las
células musculares van de tendón a tendón; las fibras no se dividen, y si se
dañan es difícil recuperarlas. Una se comunica con la siguiente y así
sucesivamente para hacer una sumatoria de fuerzas que producen movimiento.

Si esa comunicación no ocurre, se tienen músculos debilitados o
distrofias que pueden ser de muchos tipos; a veces se considera que esos
órganos son flojos por no tener actividad física, pero también podría deberse a
un defecto en la maquinaria proteica de las fibras, sostuvo.

En el marco del XXXVI Taller de Actualización Bioquímica,
organizado por la FM,
la egresada de la UNAM
y doctora por la
Universidad
de Waterloo, Canadá, mencionó que esas partes del
cuerpo dan movimiento, sostienen, trabajan, desarrollan fuerza y calor.

Cuando se habla del ejercicio físico, abundó, se hace
referencia a la actividad coordinada de órganos y sistemas; no obstante, el
músculo esquelético es el protagonista. A pasar de ser de los más estudiados,
queda mucho por conocer y son pocos los especialistas dedicados al área.

La también investigadora honoraria del Instituto Nacional
de Perinatología

Además, realiza un fenómeno sofisticado llamado
contracción. En concreto, el esquelético es un gran almacenador
de aminoácidos o proteínas gigantes.

El músculo forma más de 50 por ciento del tejido de los
vertebrados. El 80 por ciento de su peso seco son proteínas, lo que significa,
por ejemplo, que un adulto de 70 kilos tiene de 35 a 40 kilos de músculo y, de
ellos, alrededor de 32 son sólo de proteína, abundó.

En el Aula Magna Jacinto
Pallares
de la Facultad
de Derecho, expuso que esa parte del cuerpo convierte la energía química en
mecánica, y su alto rendimiento energético lo hace consumir más glucosa y
oxígeno.

Pero, así como %u201Ccome%u201D, el músculo crea desechos que tienen
un efecto importante sobre el pH, llamado potencial redox (reacciones
reducción-oxidación o de transferencia de electrones). Cuando un tejido entra
en %u201Cestrés oxidante%u201D, deriva en un desequilibrio entre la producción de
oxidantes y antioxidantes.

El músculo esquelético se divide en dos tipos: lento y
rápido. El primero, se caracteriza por ser rojo, abundante en mitocondrias, con
un metabolismo aeróbico, y desarrolla alta resistencia a la fatiga, que es un
proceso fisiológico reversible. Se trata de los músculos posturales, como los
que ejercitan los levantadores de pesas o los maratonistas.

El rápido es blanco, con pocas mitocondrias, y su
metabolismo es anaeróbico, con baja resistencia a la fatiga. Son los
músculos del movimiento, los que se cansan y que se observan en velocistas y
nadadores.

La mayor parte de esas estructuras corporales son mezcla
de fibras rápidas y lentas, aunque las primeras son mayoría en los músculos de
movimiento rápido, y viceversa, en los posturales, precisó Ortega Aguilar.

Las fibras musculares son plásticas y de acuerdo con el
protocolo de ejercicio pueden cambiar, de ahí que el objetivo del entrenamiento
sea procurar que las fibras rápidas tengan un comportamiento más aeróbico para
que se parezcan a las lentas, y así tratar de alcanzar la resistencia a la
fatiga.

Cuando se contraen, las células musculares aumentan sus
concentraciones de oxidantes; la oxidación permite que el calcio salga, pero al
mismo tiempo bloquea la entrada; esta situación es normal, pero si se queda
cerrada la célula y el calcio queda fuera, el músculo queda en contractura.
Probablemente este sea uno de los mecanismos de la fatiga muscular, planteó la
universitaria.

El estrés oxidante es importante en las fibras
musculares, ya que les permite cumplir su función mediante el %u201Cajuste%u201D de las
proteínas reguladoras de calcio. %u201CCuando uno hace ejercicio propicia la
expresión y el buen funcionamiento de la regulación del calcio, para que la
contracción se realice en condiciones normales%u201D, finalizó Alicia Ortega.
recordó que el músculo se divide,
por su especialización, en liso, estriado o esquelético, y se ubica,
respectivamente, en las vísceras, el corazón y en la gran masa de tejido
homogéneo de los vertebrados.

Acerca Redacción

También te puede interesar

En diciembre se podría empezar a aplicar vacuna contra COVID-19 en EU

Según Moncef Slaoui, asesor especial de la Casa Blanca sobre el coronavirus dijo a CNN …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *