Colorantes y conservadores en alimentos favorecen hiperactividad en niños

México D. F.- La Agencia de Seguridad Alimentaria del Reino Unido (FSA, por sus siglas en inglés) patrocinó lo que se considera el mayor estudio realizado hasta el momento sobre los efectos de las sustancias contenidas en muchos alimentos procesados para niños.


 


De manera concluyente, la investigación, publicada en la revista The Lancet, señala que los colorantes y conservadores más usados por la industria alimenticia en sus productos dirigidos al público infantil incrementa los niveles de actividad de los menores, es decir, favorecen la hiperactividad.


 


La alteración se presenta en la población infantil en general, independientemente de sus antecedentes de déficit de atención e hiperactividad, explicaron los autores del estudio. Los resultados del estudio motivaron que la FSA recomendara a los padres que crean que sus hijos muestran signos de hiperactividad, evitar dar a los pequeños alimentos que contengan colorantes y conservadores.


 


Jim Stevenson, de la Universidad de Southampton, y su equipo examinaron los efectos de estos aditivos en 153 niños de tres años y otros 144 de entre ocho y nueve años. Los investigadores administraron a los niños, de manera aleatoria, tres tipos de mezclas de alimentos: la primera (A) tenía un alto nivel de aditivos; la segunda (B), contenía los mismos aditivos que consumen a diario los niños británicos, y la tercera fue un placebo sin aditivos.


 


El trabajo se refiere de manera específica a los aditivos E110, E122, E102, E124, E211 (benzoato sódico), E110 y E129. El benzoato de sodio (E211) es utilizado en refrescos, mientras que los colorantes artificiales (E110, E102, E122, E124, E129 y E104) están presentes en muchos dulces y golosinas. Por ejemplo, el E110 se utiliza en las frituras de maíz.


 


Las mezclas con aditivos hicieron que los comportamientos hiperactivos en todos los menores aumentaran, según las observaciones del equipo de investigación, con la particularidad de que la mezcla B tuvo un efecto más negativo en los niños de ocho y nueve años.


 


Entre los efectos provocados por estos aditivos destacan el aumento de comportamientos impulsivos y la dificultad para concentrarse, especialmente en la lectura.


 


%u201CLos resultados de este trabajo son muy importantes porque plantean la pregunta de si la retirada de estos aditivos de los alimentos podría reducir los niveles de hiperactividad en los niños%u201D, indicó Stevenson.


 


La FSA dejó en manos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria la decisión de prohibir o no los aditivos, lo que ha provocado severas críticas en los medios británicos.

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Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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