Un parto en el agua

México, D.F., 6 de noviembre (Redacción Salud Mundo de Hoy).- Dentro de la historia,  se conoce muy poco sí las antiguas culturas practicaban  ya el parto en el agua, sin embargo existen leyendas en las que se narran que los egipcios daban a luz en el agua a bebés elegidos quienes en un futuro fungirían algún importante papel en su grupo social.

Por ejemplo, los indios chumash de la costa central de California cuentan historias acerca de que sus mujeres pasaban el trabajo de parto en los remansos de las mareas y ensenadas poco profundas a lo largo de la playa mientras los hombres de la tribu cantaban y tocaban los tambores.

En la modernidad, el primer parto en el agua que se conoce se realizó en Francia en 1803, en ese país,  una madre estuvo en labor de parto durante cuarenta y ocho horas, sin embargo se sintió mejor  cuando se sumergió en agua caliente.

Después de estar breves instantes dentro del agua el bebé salió tan rápidamente que no tuvo tiempo de salir del agua para dar a luz a su bebé. Se han recogido informes posteriores sobre el parto en el agua hasta 1960, cuando comenzó a haber documentación sobre el mismo en le Unión Soviética.

El parto acuático se basa en ejercicios de tonificación suaves, especialmente para el piso pelviano, el estómago y la espalda. Además, se practica un período de relajación. Es importante que estos cursos sean dados por profesionales en clases prenatales y por supuesto que la tina que se va a utilizar cuente con las condiciones higiénicas.

Cuando la madre se acomoda en la bañera, se aísla sensorialmente del mundo y consigue una desinhibición en sus movimientos y respiración. En algunas ocasiones, despierta de pronto de este estado, siendo el reflejo de expulsión y decide salir del agua. Este cambio de temperatura favorece para que la expulsión sea más vigorosa y eficaz (de rodillas o en cuclillas).

En ocasiones, la mujer se relaja dentro del agua y realiza la expulsión dentro de la misma tina. En este caso el recién nacido, quien se siente dentro del líquido amniótico, entra directamente en contacto con un medio que le resulta familiar, de una forma no drástica.

Inmediatamente, se coloca al bebé sobre el vientre de la madre para que ésta pueda darle un suave masaje mientras permanecen los dos dentro del agua.

El cordón umbilical sigue latiendo durante unos minutos, suministrando oxígeno al bebé hasta que comience a respirar por sí mismo.

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