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Embarazo = pérdida de dientes, cuestión de enfoques

Por Ady Corona

México, D. F., 14 de julio (Salud Mundo de Hoy).- ¿Es cierto eso de que con cada embarazo siempre se pierde al menos una pieza dental?

De acuerdo con estudios médicos esto no debe ser una constante derivada del proceso de gestación, sino más bien a las molestias que la mujer presenta durante este periodo.

Y es que el cepillado de dientes ocasiona reacciones de náuseas en la futura madre que provocan que ya no se sienta el deseo por higienizar el área bucal. No obstante, si bien en cierto que existen complementos como el hilo dental o los enjuagues para evitar el mal aliento, estos no son sustitutos del cepillado, porque si la mujer no continua con su limpieza acostumbrada y no acude periódicamente al dentista como lo hace con el ginecólogo, puede llegar a perder sus dientes y con ello, su autoestima.

Las principales causantes de todo mal durante el proceso gestacional son las hormonas propias del estado de gravidez, por lo cual una inadecuada higiene bucal podría propiciar bacterias y sarro y con ello, una gengivitis -inflamación de encías- así como un sangrado que, a su vez, conllevaría a no tener más el deseo de lavarse los dientes.

Pero no todo está perdido, porque con una buena dieta, balanceada rica en vitaminas A, D y C, así como calcio, flúor, fósforo y magnesio que se encuentran presentes en muchos vegetales y frutas, así como cereales, y con los cuidados que el dentista sugiera, se puede culminar el embarazo y recibir al bebé con una sonrisa de diez.

Sin embargo no todo termina ahí, porque si la madre en su periodo de embarazo, aparte de no cuidar sus dientes no llevó una buena alimentación, el producto podría padecer de problemas bucales y dentales en un futuro.

Los especialistas recomiendan también la lactancia para que el bebé, además de obtener defensas, pueda mejorar su resistencia en las encías y prepararlas para la próxima aparición de sus dientes, sin padecer oclusión o incluso nacimiento de dientes fuera de su lugar.

Por eso no es raro que muchas veces encontremos niños con dientes dañados que tuvieron que ser reparados de esa manera ante la posible pérdida de uno de ellos o casi todos, luego de la mala alimentación de la madre, así como la que ésta le proporciona al pequeño.

Pero también el consumo constante de golosinas y la ineficaz limpieza de sus dientes, son detonantes a la pérdida dental como tal vez lo pudo padecer su progenitora meses atrás.

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