Aumento en el consumo de sustitutos de azúcar
En la actualidad vemos como el uso de los sustitutos de azúcar aumenta considerablemente debido a que poco a poco se ha ido erradicando la creencia de que los sustitutos de azúcar son malignos para la salud, y es que debido a deficientes campañas informativas en algunos sectores poblacionales tienen la creencia de que el consumo de sustitutos de azúcar (también conocidos como edulcorantes), como sucralosa, aspartame, ciclamato o el acesulfame-k, es causa de daños en el organismo porque son procesados químicamente.
Sin embargo, lejos de causar daños, la química alimentaria representa una alternativa para el cuidado de la salud pues son auxiliares en el control de peso, impiden la aparición de caries provocadas por un consumo excesivo de azúcar y debido a que no contienen calorías y a su baja respuesta en glúcidos (moléculas orgánicas de carbono, hidrógeno y oxígeno) son una opción para que las personas que padecen diabetes tipo II no renuncien al sabor dulce.
Hoy en día podemos ver como en las escuelas se vende a los niños alimentos y bebida s con sustitutos de azúcar. Es importante saber que el verdadero peligro en el consumo de productos con edulcorantes es creer que por tratarse de alimentos que proporcionan menos calorías se pueden aumentar sus raciones.
Algunos endulzantes al ser ingeridos producen otras sustancias, que de presentarse en cantidades elevadas pudieran ser malignas. Sin embargo, esto no se presenta en ninguno de los productos “light”, ya que la cantidad que se adiciona es muy pequeña dado que tienen un elevado poder endulzante.
Por razones como esta vemos como el Aspartame cuenta con la aprobación de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Por otra parte, los edulcorantes que se usan para disminuir el aporte de calorías de los productos alimenticios están aprobados por los organismos de regulación de los diversos países del mundo, y en todos los casos hay una recomendación de uso que se llama la Ingesta Diaria Admisible (IDA), que se refiere a la cantidad segura que se puede consumir del edulcorante a diario, sin producir daño a la salud.
En México, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios reglamenta la comercialización de estos productos.




