Problemas digestivos que aquejan a los mexicanos
- Si lo ha probado todo, el médico homeópata y Unani David Duarte presenta algunas recomendaciones fáciles y efectivas que salen de lo común
Los problemas gástricos-digestivos como la gastritis, la colitis, el estreñimiento, la distención abdominal y el reflujo son algunas de las quejas más comunes que los pacientes expresan en la consulta médica regular. Esto -advierte el Dr. David Duarte, médico cirujano y homeópata por el Instituto Politécnico Nacional y medico Unani por la Universidad de Jamia Hamdard de Nueva Delhi, India- es debido a algunos malos hábitos en nuestra alimentación y pueden corregirse con relativa sencillez.
Los mexicanos -explica el Dr. Duarte- consumimos demasiados lácteos y genéticamente nuestro organismo no está preparado para digerirlos. Independientemente de que los lácteos elaborados con leche de vaca se fermentan en el organismo dado que el cuerpo humano no cuenta con las enzimas necesarias para procesarlos, los mexicanos sólo tenemos 200 años consumiéndolos a diferencia de los europeos que tienen siglos haciéndolo; al metabolismo de los mexicanos de tipo “flemático” simplemente no le sientan bien. Los lácteos se fermentan y pudren en el intestino generando problemas gástricos e incluso intoxicación que deriva en gripas y alergias constantes.
Para evitar colitis, gastritis, inflamación abdominal y otras complicaciones, el Dr. Duarte recomienda:
– Dejar de consumir al 100% lácteos (leche, quesos, crema, yogurt) por dos meses (después se puede retomar la ingesta paulatina sólo de quesos añejos).
– Reducir el consumo de azúcares y carbohidratos procesados (harinas blancas)
– Tomar en forma moderada bebidas fermentadas. El Dr. Duarte asegura que el PH que generan en el intestino favorece una sana flora intestinal y de hecho tienen varios beneficios para la salud -por ello, dice Duarte- la gran mayoría de las culturas ancestrales cuentan en su haber con bebidas destiladas como el vino, el wisky, la cerveza, el pulque y el sake entre otras. En caso de no poderse ingerir este tipo de bebidas por su contenido de alcohol, se pueden tomar tíbicos (especie de hongo que se puede adquirir en tiendas naturistas) o levadura de cerveza.
– Tomar 30 ml (el equivalente a “un caballito”) de jugo de limón en ayunas. Los primeros días puede arder un poco –advierte Duarte- lo cual con frecuencia nos hace pensar que no es bueno cuando en realidad la sensación de “ardor” es porque está sanando, al igual que si pusiéramos en una herida cutánea unas gotas del cítrico: arde un poco pero cura.
“El limón es un alimento maravilloso con grandes propiedades curativas”, asegura el Dr. Duarte y agrega: que el limón junto con otros otros cítricos se han usado desde hace miles de años por diversas medicinas tradicionales como la medicina china, la Ayurveda, la Unani, la medicina prehispánica, la medicina Rabínica entre otras, para aliviar y prevenir un gran número de padecimientos del sistema gastro-intestinal. De hecho, investigaciones recientes demuestran y le dan un sustento científico al uso tradicional del Citrus Aurantium (limón) y del Citrus Limón (lima). Debido a su contenido de bioflavonoides, la lima y el limón aumentan la secreción de moco gastro-intestinal lo cual ejerce un efecto protector sobre la mucosa, además de ser inmunoestimulantes, es decir aumentar la respuesta del sistema inmune y aportar vitamina C.
Respecto a la idea generalizada de que el limón puede ser “agresivo” para el estómago, lo que sucede en realidad es que el pH gástrico (el nivel de acidez o alcalinidad del estómago) es mucho más ácido que el pH del limón, es decir, para la mucosa gástrica el limón no es ácido sino alcalino, lo cual supone un efecto de “buffer” o amortiguamiento del pH tanto gástrico como intestinal. Si durante los primeros días de ingesta del limón se experimenta cierto ardor es porque está actuando sobre las lesiones de la mucosa del estómago para sanarlas, la sensación molesta desaparecerá unos días después y se experimentará entonces el mencionado efecto “buffer”.
Además, el limón también tiene un efecto colagogo (aumenta la secreción de bilis) lo cual modifica y mejora la calidad de la fermentación en el colon. Por si fuese poco, se ha demostrado que tanto la lima como el limón tienen un efecto sobre la apoptosis lo cual quiere decir que ayudan a prevenir ciertos tipos de cáncer.