¿Por qué nos aterra llegar a la vejez?
A decir de la especialista, la única manera para prepararse es hablar del tema y comprender las emociones que experimentan las persones mayores: “Por donde se vea, la vejez es una suma de pérdidas y de duelos que se han presentado a lo largo de una vida. Una persona mayor de 60 años vio perder su juventud, a sus padres, a varios de sus amigos, a sus amores pasados, su destreza física y sexual. También perdió en muchos casos la salud, el empleo, el respeto por parte sus familiares e incluso, puede haber visto fallecer a su cónyuge, y con frecuencia las ganas de vivir”, explica la Dra. Ma. del Carmen Gamietea Domínguez, psicoanalista y miembro del Consejo Académico del IIPCS.
En una investigación que realizó este organismo se pueden apreciar los factores que más estresan y preocupan a los “adultos en plenitud”. Utilizando la Escala para medir el estrés que provocan los cambios de vida, realizado por Holmes Th. de la Universidad de Washington. “En primer lugar se encuentra la muerte del cónyuge, seguido del fallecimiento de un familiar cercano, las enfermedades, el despido laboral, la jubilación, los problemas sexuales, los problemas económicos, la muerte de un amigo cercano, así como los cambios del hábito de sueño y alimenticios. Estos cambios medidos en unidades de cambio de vida (UCV) alcanzan más de 500 ucv lo que hace al individuo estar propenso a accidentarse y a enfermarse; explicó Gamietea.
La especialista en psicología para adultos mayores mencionó que la afectación en los ancianos se puede observar desde en lo invididual, familiar y social
– A nivel individual, llegar a una edad que nunca se pensó alcanzar. “Se trata de la pérdida total de la juventud, además de presentar un profundo resentimiento porque dieron todo, y ahora sienten que no reciben nada. Es un sentimiento de injusticia porque pierden su lugar y en ocasiones se sienten o sus familiares o su entorno los hacen sentir como un estorbo”, mencionó Gamietea.
– A nivel familiar se pierde estatus. “Se aíslan, porque la familia no los integra, son agredidos constantemente y ya no se sienten útiles, es como la frase, ‘cría cuervos y te sacarán los ojos'”.
– A nivel social. Con el paso de los años se les retira de sus actividades que fueron “cotidianas”. Por un lado es la jubilación y por otro es que las personas mayores ya no cubren los requisitos de belleza, juventud, de diligencia, y económicos. (No son sujetos de crédito, ni tienen acceso a seguros de vida y gastos médicos).
En este sentido, el IIPCS dio a conocer cuáles son las estrategias de atención para este segmento:
– A nivel individual. “Los adultos tendrán que prepararse, conociendo e informándose de lo que es la tercera edad. Sería ideal tener prevención económica, de salud y mantenimiento de buenas relaciones familiares y sociales. “Lo que se deben grabar en la mente los jóvenes y los que no lo son tanto, es dejar de pensar que nunca alcanzarán esta edad. Negarlo mitiga la ansiedad, pero no se resuelve”.
– A nivel familiar. No perder de vista que mantener integrados a los ancianos evita que se enfermen física y psicológicamente. “Recordar que lo que se siembra se cosecha, si muestran a sus hijos el abandono de los abuelos, es lo que les espera a ellos cuando envejezcan”.
– A nivel social. Proponer iniciativas de políticas públicas para diseñar y operar programas para la atención a la tercera edad. Como serían de educación, entretenimiento, trabajo, higiene y salud. Fortaleciendo las tareas del INAPAM, la Universidad de la Tercera Edad del D.F. y los organismos o instituciones públicas y privadas responsables de ello.
“El hombre se da cuenta que está envejeciendo cuando se ve al espejo y ve a su padre, como cuando era niño y ahora él mismo se descubre ya con esa edad; o cuando a la mujer en lugar de escuchar el piropo de “mamacita” ahora es el de “madrecita. El entorno le va señalando que ya no es ese joven, ya no es atractivo, ya no es el proveedor, ya no es autoridad (el patriarca o la matriarca), ya no hay ganancias, si no pérdidas que se van acumulando hasta aplastar los afectos, la autoestima”, señala Gamietea.
“Y el arribó a los 60 años se presenta súbitamente porque aún no estamos preparados. Por esta razón es una materia obligatoria el hecho de aprender a envejecer. Para asumirla con dignidad es indispensable comenzar hablar del tema, desde los ángulos político – social, familiar e individual”, concluyó la especialista.