NoticiasVIH.lat

VIH/Sida

  • En 2010 había
    aproximadamente 34 millones de personas que vivían con el VIH. Razón de más para que h
    oy se conmemore el día mundial contra el VIH/Sida al recordar la amenaza que representa esta grave enfermedad, en pro de una mayor conciencia sobre la prevención.

La infección por el VIH
se puede diagnosticar mediante análisis de sangre en los que se detecta la
presencia o ausencia de anticuerpos y antígenos.

Aunque no se ha
descubierto cura alguna para la infección, los pacientes pueden mantener
controlado el virus y llevar una vida sana y productiva si siguen un
tratamiento eficaz con fármacos antirretrovíricos.

En 2010, en los países de
ingresos bajos o medios había unos 6,6 millones de personas infectadas por el
VIH que recibían terapia antirretrovírica, pero más de 7 millones estaban a la
espera de tratamiento.

El virus de la
inmunodeficiencia humana (VIH) ataca el sistema inmunitario y debilita los
sistemas de vigilancia y defensa de la persona contra las infecciones y algunos
tipos de cáncer. A medida que el virus destruye las células inmunitarias e
impide el normal funcionamiento de la inmunidad, la persona infectada va
cayendo gradualmente en la inmunodeficiencia, estado que provoca una mayor
sensibilidad a muy diversas infecciones y enfermedades que las personas con un
sistema inmunitario saludable pueden combatir. La fase más avanzada de la
infección por el VIH es el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, o sida, que
puede tardar de 10 a 15 años en manifestarse. Esta etapa se define por la
aparición de ciertos cánceres, infecciones u otras manifestaciones clínicas de
gravedad.

 

Su alcance

El VIH es uno de los
agentes infecciosos más mortíferos del mundo, que en los últimos 30 años se ha
cobrado más de 25 millones de vidas. En 2010 había alrededor de 34 millones de
personas afectadas por el virus, más del 60% de las cuales estaban en el África
subsahariana.

 

Signos y síntomas

Los síntomas de la
infección por el VIH difieren según la etapa de que se trate. Aunque quienes
viven con el VIH tienden a alcanzar el pico de infectividad en los primeros
meses, muchos ignoran que son portadores hasta que llegan a fases más
avanzadas. En las primeras semanas que siguen al contagio, la persona a veces
no manifiesta ningún síntoma, y otras veces presenta una afección de tipo
gripal, con fiebre, cefalea, erupción o dolor de garganta.

A medida que la infección
va debilitando su sistema inmunitario, la persona puede presentar otros signos
y síntomas, como inflamación de los ganglios linfáticos, pérdida de peso,
fiebre, diarrea y tos. En ausencia de tratamiento podrían aparecer enfermedades
graves como tuberculosis, meningitis por criptococos o cánceres como linfomas o
sarcoma de Kaposi, entre otros.

 

Transmisión

El VIH se transmite por
contacto íntimo y sin protección con determinados líquidos corporales de una
persona infectada, como la sangre, la leche materna, el semen o las secreciones
vaginales. No es posible contagiarse a resultas de contactos de tipo ordinario
y cotidiano como puedan ser los besos, abrazos o apretones de manos o por el
hecho de compartir objetos personales, alimentos o bebidas.


Ejemplos de vías de
transmisión del VIH:

  • Coito anal o vaginal sin
    protección con una persona infectada por el VIH
  • Transmisión de la madre
    al niño durante el embarazo, el parto o la lactancia
  • Transfusión de productos
    sanguíneos infectados por el VIH
  • Utilización de material
    de inyección, tatuaje o perforación cutánea o de instrumental quirúrgico
    contaminado.

 

Factores de riesgo

Hay ciertos
comportamientos que incrementan el riesgo de que una persona contraiga el VIH,
como los siguientes;

  • Practicar coito anal o
    vaginal sin protección
  • Padecer alguna otra
    infección de transmisión sexual como sífilis, herpes, clamidiasis, blenorragia
    o vaginosis bacteriana
  • Compartir agujas o
    jeringas contaminadas, soluciones de droga u otro material infeccioso para
    consumir drogas inyectables
  • Recibir inyecciones o
    transfusiones sanguíneas sin garantías de seguridad o ser objeto de
    procedimientos médicos que entrañen corte o perforación con instrumental no
    esterilizado
  • Pincharse accidentalmente
    con una aguja, lesión que afecta en particular al personal de salud

 

Su diagnóstico

Una prueba de detección
del VIH revela presencia o ausencia de la infección por la presencia o ausencia
en la sangre de anticuerpos contra el virus. El sistema inmunitario genera
anticuerpos para luchar contra agentes patógenos externos. La mayoría de las
personas pasan por un “periodo silente” de entre 3 y 12 semanas
durante el cual los anticuerpos contra el virus se están fabricando y no son
todavía detectables. Esta primera etapa es el momento de mayor infectividad,
pero la transmisión puede producirse en todos los estadios de la infección.
Conviene confirmar los resultados de una prueba de detección practicándola de
nuevo a los tres meses, una vez transcurrido el tiempo suficiente para que las
personas infectadas generen anticuerpos.

Las personas deben estar
de acuerdo en someterse a la prueba de detección del VIH, y hay que
proporcionarles asesoramiento adecuado. Los resultados deben ser siempre
confidenciales, y después de la prueba toda persona ha de recibir asesoramiento
y atención complementaria, tratamiento o medidas de prevención, según convenga.

 

Tratamiento

Es posible inhibir el VIH
mediante tratamientos que combinan el uso de tres o más fármacos
antirretrovíricos, que, si bien no curan la infección, inhiben la replicación
del virus en el organismo de la persona y permiten que su sistema inmunitario
recobre fortaleza y capacidad para luchar contra las infecciones. Gracias a la
terapia antirretrovirica, los infectados por el VIH pueden llevar una vida sana
y productiva.

Se calcula que a finales
de 2010, en los países de ingresos bajos o medios, recibían terapia
antirretrovírica 6,6 millones de personas infectadas por el VIH, de las que
entre 420 000 y 460 000 eran niños, según las estimaciones. Ello supone haber
multiplicado por 16 el número de personas sometidas a dicho tratamiento en los
países en desarrollo entre 2003 y 2010.


Prevención

Una persona puede reducir
el riesgo de infección por el VIH limitando su exposición a los factores de
riesgo. Los principales métodos para prevenir el contagio son:

1. Uso de preservativos – El uso correcto y
sistemático de preservativo masculino y femenino en el curso de la penetración
vaginal o anal puede proteger de la propagación de enfermedades de transmisión
sexual, entre ellas la infección por el VIH. Los datos demuestran que los
preservativos masculinos de látex tienen un efecto protector contra la
transmisión del VIH u otras infecciones de transmisión sexual (ITS) que llega
como mínimo a un 85%.

2. Pruebas de detección y
asesoramiento en relación con el VIH y las ITS – 
Se aconseja vivamente a
toda persona expuesta a cualquiera de los factores de riesgo que se someta a
pruebas de detección del VIH y otras ITS, para así conocer su estado y llegado
el caso acceder a los oportunos servicios de prevención y tratamiento sin
demora.

3. Profilaxis anterior a
la exposición por relaciones sexuales para la persona VIH-negativa – 
En dos ensayos se ha demostrado
que una dosis diaria de los fármacos antirretrovíricos tenofovir y
tenofovir/emtricitabina es eficaz para impedir que una persona VHI-negativa
contraiga el virus al mantener relaciones sexuales con una persona
VIH-positiva. La OMS está estudiando más a fondo esos resultados.

4. Profilaxis posterior a
la exposición al VIH (PPE) – 
Este método para prevenir
la infección entraña el uso inmediato de fármacos antirretrovíricos, dentro de
las 72 horas siguientes a la exposición accidental al VIH. A menudo se
recomienda la PPE al personal sanitario que se ha pinchado con una aguja en el
lugar de trabajo. La PEP incluye también asesoramiento, primeros auxilios,
pruebas de detección del VIH y, dependiendo del nivel de riesgo, la
administración de una terapia antirretrovírica durante 28 días junto con
atención complementaria.

5. Circuncisión masculina – La circuncisión
masculina, cuando corre a cargo de personal sanitario cualificado, reduce en
aproximadamente un 60% el riesgo de que un hombre resulte infectado por el VIH
al mantener relaciones sexuales heterosexuales. Se trata de una intervención
fundamental en situaciones de epidemia generalizada con alta prevalencia del
VIH e índices bajos de circuncisión masculina.

6. Eliminación de la
transmisión del VIH de la madre al niño – 
La transmisión del VIH de
una madre seropositiva a su hijo(a) durante el embarazo, el parto o la
lactancia se denomina transmisión vertical o maternoinfantil. En ausencia de
cualquier tipo de intervención, las tasas de transmisión van del 15% al 45%. Es
posible prevenir totalmente esta clase de transmisión administrando tanto a la
madre como al niño un tratamiento o una profilaxis con antirretrovíricos en
todas las etapas en que pudiera producirse la infección.

7. Tratamiento con
antirretrovíricos – 
Gracias a un nuevo ensayo
se ha comprobado que, cuando una persona VIH-positiva sigue un régimen
terapéutico eficaz con antirretrovíricos, se puede reducir en un 96% el riesgo
de que transmita el virus a una persona no infectada con la que mantenga
relaciones sexuales. La OMS está recomendando la terapia con antirretrovíricos
como elemento fundamental de toda estrategia de prevención de la infección por
el VIH.

8. Reducción de daños en
los consumidores de drogas inyectables – 
Las personas que se
inyectan drogas pueden resguardarse de la infección por el VIH utilizando para
cada inyección material estéril, esto es, aguja y jeringa. Un conjunto completo
de medidas de prevención y tratamiento de la infección, en particular la
terapia de sustitución con opiáceos para consumidores de drogas, incluye el
tratamiento de la drogodependencia, asesoramiento y pruebas de detección del
VIH, tratamiento contra el VIH y atención a los infectados, acceso a
preservativos y tratamiento de las ITS, la tuberculosis y la hepatitis vírica.

 

OMS – Organización Mundial de la Salud.

Desde el comienzo de la
epidemia, la OMS ha encabezado la respuesta mundial del sector sanitario al
VIH. Como organismo copatrocinador del Programa Conjunto de las Naciones Unidas
sobre el VIH/Sida (ONUSIDA), la OMS lleva la iniciativa en los ámbitos
prioritarios del tratamiento y la atención de la infección por el VIH y la
coinfección por el VIH y el bacilo de la tuberculosis, y coordina, junto con el
UNICEF, las labores de prevención de la transmisión maternoinfantil del VIH.

En 2011, los Estados
Miembros de la OMS aprobaron una nueva Estrategia mundial del sector de la
salud contra el VIH/sida para 2011-2015, en la que se definen cuatro
orientaciones estratégicas que van a guiar el trabajo de la OMS y los países en
los próximos cinco años.

  • Optimizar los resultados
    de la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y la atención de la infección
    por el VIH
  • Propiciar la obtención de
    resultados sanitarios más amplios mediante la respuesta a la infección por el
    VIH
  • Crear sistemas de salud
    sólidos y sostenibles
  • Luchar contra las
    desigualdades y promover los derechos humanos.

Entre las actividades
básicas de la OMS con respecto al VIH también figuran las siguientes:

  • Mejorar la disponibilidad
    y calidad de los medicamentos e instrumentos de diagnóstico relacionados con el
    VIH;
  • Definir normas y patrones
    para ampliar los servicios de prevención, diagnóstico, tratamiento, atención y
    apoyo en relación con el VIH;
  • Seguir de cerca y
    fomentar el avance del sector de la salud hacia la universalización del acceso
    a los servicios relacionados con el VIH;
  • Facilitar la cohesión y
    colaboración entre asociados para hacer realidad los Objetivos de Desarrollo
    del Milenio relacionados con el VIH y las metas establecidas en la Estrategia
    mundial del sector de la salud contra el VIH/sida para 2011-2015.

Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

Related Articles

Back to top button