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La felicidad como camino y no como meta

A veces pareciera que los seres humanos estamos obsesionados con la felicidad y todo lo que ésta conlleva. Buscamos las soluciones fáciles a nuestros problemas, recurriendo a libros de autoayuda, culpando a otros de nuestra infelicidad o recurriendo a respuestas simples para tener una vida sin obstáculos. Se nos olvida que las dificultades y los sentimientos de tristeza son parte de nuestra vida cotidiana, e inclusive nutren nuestra autoestima, ayudándonos a crecer como personas.

 

La definición de la felicidad siempre ha sido complicada de establecer, además de que obtiene diferente significado para cada persona. Sin embargo, es claro que muchas veces se confunde el placer o la comodidad, con la felicidad. ¿Y qué pasaría si la verdadera felicidad conllevara el atravesar retos y enfrentar situaciones emocionales complicadas? Entonces significaría que es aprovechar al máximo los momentos de paz interior, de plenitud que experimentamos, de ver lo que sí tenemos, y nunca darlos por sentados. Es agradecer por todas las cosas buenas, grandes o pequeñas, que gozamos en la vida, es incluso buscar el aprendizaje de los tropiezos, cambiar y crecer como seres humanos a través de los procesos largos que por más que queremos acelerar no se puede, porque%u2026 la vida es así%u2026

 

La felicidad siempre debe ser el camino y no la meta. En Fundación Dove® para el Autoestima queremos hablarte en esta ocasión, de cómo hasta los momentos más fugaces de felicidad, pueden tener una profunda repercusión en nuestra persona y en el desarrollo de nuestra autoestima.

 

Recordemos que siempre hay experiencias claves o %u201Cpico%u201D en nuestra vida que el psicólogo Abraham Maslow define como %u201Clos mejores momentos de un ser humano, experiencias de éxtasis, dicha, alegría%u201D. Estos momentos pueden venir de instantes de creatividad, logros personales, de un enamoramiento profundo, el amor paternal y fraternal, entre otros. A pesar de que estos momentos pueden ser breves, sus consecuencias siempre son largas. Nos ayudan a definirnos como personas, y nos dan valentía y coraje para enfrentar los distintos retos que la vida nos tiende. Estos momentos de genuina felicidad nos inspiran y motivan a hacer cosas que tal vez nunca hubiéramos hecho y llenan de alegría lo más profundo de nuestro ser.

 

A continuación te ofrecemos algunos tips para recordar esos momentos %u201Cpico%u201D y que ayudan a mantener esa alegría generada activa.

  • Recuerda la(s) experiencia(s) más maravillosas de tu vida. Sumérgete en ese momento y recuerda todas las emociones y sensaciones asociadas con el mismo. ¡Trata de revivirlo!
  • Escribe o platica todos los días con tus seres queridos sobre las cosas por las que estás agradecido.
  • Piensa en los diferentes retos y dificultades que has enfrentado y cómo has crecido gracias a ellos.

 

Finalmente recuerda que la vida se conforma también de sorpresas no deseadas y desafíos, mismos que dan significado a nuestra existencia y alimentan a nuestra persona. Sin ellos nunca podríamos experimentar la verdadera felicidad.

%u201CDel mismo modo que no tenemos derecho a consumir riqueza sin producirla, tampoco lo tenemos a consumir felicidad sin producirla%u201D. George Bernard Shaw.

Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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